Descubrir y compartir la belleza que nos aguarda en las pequeñas cosas, los gestos de humanidad, los espacios urbanos, las rutinas, las relaciones personales y las interacciones con desconocidos, los contrastes y las vicisitudes, es el reto creativo que propone el 16° Salón Nacional de la Coexistencia 2025.

Nuestra invitación a crear carteles, ilustraciones y fotografías que reflejen esta mirada se inspira en una poderosa frase del diario de Ana Frank, la joven judeoalemana víctima del Holocausto, quien en las circunstancias más terribles que podamos imaginar hizo una elección conmovedora: “No veo la miseria que hay, sino la belleza que prevalece”.

¿En qué espacios de la cotidianidad ocurre ese encuentro con la belleza? ¿Surge de nuestra voluntad de creer en ella o reside en el mundo, pese al deterioro, los conflictos, las tragedias y las desencuentros? ¿Somos capaces de vislumbrarla fugazmente en la complejidad de lo diverso? ¿Se trata de un llamado familiar o resuena en nosotros desde el encanto de lo distinto, al margen de estándares; en lo inesperado, en lo sencillo, en lo excluido? ¿Qué se necesita para apreciar esos detalles que nos reconcilian con la vida y de qué maneras pueden transformar nuestra disposición para convivir?

Decantarnos por lo bello no es cerrar los ojos ante la realidad, sino una expresión de dignidad y resistencia. Es tener la valentía de trascender las dificultades para reconocer aquello que aún nos maravilla, nos ilumina, nos vigoriza, nos llena de esperanza, nos mueve a la creatividad, a la solidaridad, a la alegría, a la construcción de la coexistencia.